
15 May Equipo del CONICET desarrolla un material innovador para remover arsénico, patógenos y otros contaminantes del agua
CONICET-UBA: carbón activado para remover arsénico del agua
Producido a partir de carbón activado modificado con sales metálicas, se podría aplicar tanto en sistemas de filtrado doméstico como industrial. Ya fue probado a nivel de laboratorio de acuerdo con la normativa de ANMAT.
Un equipo de investigación del CONICET y la UBA en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA) desarrolló un material para remover arsénico y otros contaminantes del agua, como bacterias, virus, hongos, antibióticos, herbicidas, pesticidas y colorantes. El desarrollo consiste en carbón activado modificado con sales metálicas junto con un polímero comestible. A nivel doméstico, el producto se podría aplicar en filtros sobre mesada, jarras purificadoras o sistemas de filtrado industrial, y también en tanques de almacenamiento para comunidades con poco acceso al agua potable, sin necesidad de utilizar energía.

“Se trata de un material de relleno que podría utilizarse en distintos cartuchos de filtros comerciales en reemplazo del carbón activado convencional. La incorporación de propiedades magnéticas aporta ventajas adicionales, entre ellas la posibilidad de integrar un sistema de detección que indique el agotamiento del material filtrante”, señala Silvia Goyanes, investigadora del CONICET en el IFIBA y líder del proyecto.

Alicia Vergara, investigadora del CONICET que continúa con esta línea de investigación, señala: “Las modificaciones que realizamos sobre el carbón activado comercial se pueden hacer mediante procesos sin temperatura y usando equipos de bajo costo y muy usuales en la industria”.
El producto fue evaluado con éxito en el laboratorio Polímeros y Materiales Compuestos del IFIBA de acuerdo con la normativa de ANMAT para uso doméstico. Para los ensayos, se construyó un dispositivo para evaluar el desempeño del producto a un flujo de 500 mililitros por minuto, equivalente a llenar una botella de un litro en aproximadamente dos minutos. Los científicos destacan que este tiempo podría reducirse modificando el diseño del cartucho.
“Los estudios se realizaron utilizando agua contaminada con 100 partes por billón (ppb) de arsénico, siguiendo la normativa de ANMAT. Se logró tratar al menos 8000 litros de agua y bajar la concentración de arsénico a menos de 10 ppb, que es el límite recomendado”, indica Vergara.
Otros contaminantes
Aunque el equipo no realizó aún estudios específicos sobre bacterias, hongos y virus, la expectativa es que el material también sea efectivo frente a estos microorganismos, dados sus componentes activos. Asimismo, esperan que el producto resulte eficiente para la remoción de herbicidas como el paraquat y pesticidas como la atrazina.
El producto también fue testeado con éxito en colorantes. “Los resultados fueron muy buenos, al igual que para la contaminación por antibióticos como la tetraciclina, donde el material mostró un alto potencial de remoción”, indica Matías Barella.
Según el becario postdoctoral del CONICET Carlos Rodríguez Ramírez, la duración del producto dependerá del nivel de contaminación con arsénico del agua. No obstante, remarca que “el rendimiento en cantidad de litros tratados es comparable al de los filtros de mayor costo que se venden hoy en la Argentina”. Barella agrega que, aun fabricándolo con insumos comprados al por menor, el valor total del producto resultaría muy inferior al de los filtros para arsénico que se comercializan actualmente.
“Además, ofrece la ventaja de ser reutilizable, ya que con un procedimiento sencillo se puede desorber el contaminante y volver a utilizarse el material”, indica Vergara.

Goyanes señala que el equipo se encuentra en la búsqueda de una empresa para avanzar hacia la comercialización del desarrollo, con la convicción de que el producto ofrece tanto impacto social positivo como potencial rentabilidad para quienes decidan invertir en él.
Fuente: CONICET